El Parc de Recerca Biomèdica se ha convertido en uno de mis edificios predilectos en Barcelona por diversas razones. Durante mi primer año de residencia en esta ciudad y en uno de mis primeros trabajos para una conocida ingeniería, se me asignó la tarea de hacer todo el seguimiento y posteriores correcciones de planos del sistema de instalaciones de climatización y fontanería del Parc de Reçerca. El trabajo duraría unos meses y continuaría con otros proyectos, pero eventualmente terminé trabajando varios años en esta ingeniería. De esta forma, puedo decir que mis primeros meses de trabajo en Barcelona se los dediqué enteramente a recorrerme este edificio de principio a fin y a conocer todos sus recovecos, lo que hace que tenga un sitio especial dentro de mis obras favoritas y que inevitablemente cada vez que paso por delante me traiga tantos recuerdos.
Las otras razones son mucho más evidentes. Es difícil transmitirle a otras personas el por qué de un gusto en particular. ¿Por qué nos gusta una canción determinada o un tipo de comida en especial? Hago esta reflexión mientras escribo porque se me hace complicado encontrar adjetivos a la hora de describir algo tan subjetivo.
Para comenzar tiene que ver con su carácter único, si miramos alrededor no encontraremos una forma parecida en todo el entorno del Paseo Marítimo ni en toda Barcelona y al mismo tiempo es un volumen con una gran fuerza pero que se presenta ante nosotros de una forma tan sutil, sin contar con la versatilidad que tiene su exterior y la capacidad de ofrecernos tantas sensaciones con una fachada tan regular. Disfruto sobretodo lo accesible que es al espectador, me gustan los edificios que se pueden tocar y que no ofrecen barreras a su público, la sensación de una continuidad entre calle, edificio y circulación, dando la impresión que fuera imprescindible para su entorno.
Esta obra existe gracias al diseño de Albert de Pineda y Manuel Brullet, que consiguieron crear este cono de base elíptica que en ese afan de continuidad que mencionaba anteriormente, hace que pase casi desapercibido pero que al mismo tiempo es imposible no mirarlo. La apertura frontal del cono se abre de cara al mar, casi como invitándolo a entrar, alzándose en cuatro plantas y aumentando de forma progresiva hasta llegar a las nueve plantas de cara a la Ronda del Litoral, donde su fachada se cierra cual concha marina, para aislarse del denso tráfico.
Otro de los aspectos a destacar es la epidermis de listones de madera que recubre el Parc y que le da su forma tan característica y que al mismo tiempo consigue suavizar su exterior. Esta piel consigue hacer un bonito juego de luces y sombras, tanto si estamos en el patio exterior como en el interior, pero sobretodo consigue tamizar la gran cantidad de luz que recibe. En su cara frontal, cerrando tímidamente la gran abertura del cono, se alza un auditorio rectangular para 250 personas, que es una estructura independiente del volumen principal y que presenta un gran voladizo que invita a entrar al recinto.
Antes de cerrar el artículo, me olvidaba de algo importante también: ¿Qué es el Parc de Recerca Biomèdica? En este centro conviven varias instituciones dedicadas a generar nuevo conocimiento en el ámbito de la ciencia y la tecnología, así como dar formación a nuevo personal científico. Entre los campos de investigación del Parc se encuentran la Epidemiología, Genética humana, Farmacología, Biología Celular, entre otros. Más de mil científicos de una treintena de naciones trabajan en el Parc, lo que lo convierte en uno de los centros de investigación más grandes del sur de Europa. Para más fotografías visita mis sets de Flickr.
¿Cómo llegar?
Se encuentra a pocos pasos del Puerto Olímpico de Barcelona, con acceso por metro en la estación de Ciutadella/Villa Olímpica y las líneas de autobuses V21, 57 y 157 tienen paradas cercanas. Se halla justo al lado del Hospital del Mar, y totalmente integrado con el Paseo Marítimo.
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Yo no soy arquitecta, espero que no te molesten mis comentarios, a mi también me gusta mucho este edificio, que gusto debió ser trabajar en él. Tu artículo me invita a colarme en él para observarlo no solo desde lejos. A mi su forma me recuerda un forma arquitectònica muy peninsular, la de la plaza de toros. En Barcelona teníamos dos ejemplos, ahora sólo nos queda una. Una plaza de toros reinventada, si, y a los nuragui prehistóricos de Cerdeña, esas edificaciones megalíticas tan misteriosas e imponentes.
Su fachada circular y con dos pieles me recuerda a la de la torre agbar, que también se distribuye en una capa de ventanas y una a modo de cortina que la recubre, pero tanto la madera en lugar del cristal, como la silueta del edificio en lugar de apuntar hacia el cielo nos hablan de tierra, de base, de solidez, la solidez de la ciencia y el conocimiento.
En absoluto me molestan, más bien me encanta recibir feedback, y siempre afirmo que no hace falta saber de arquitectura para saber apreciarla, lo mejor es simplemente sentirla, yo mismo que he estudiado arquitectura aun me falta muchísimo por aprender y fíjate como estoy aprendiendo de ti, que no tenía idea sobre los nuragui de Cerdeña, ahora mismo estoy leyendo al respecto, y misterios aparte sobre su origen, la forma en efecto se asimila bastante al Parc de Recerca. Definitivamente una razón más para conocer Cerdeña, saludos!!
Me acuerdo de este proyecto en donde trabajaste cuando no tenías mucho tiempo en España, y siempre me llamó la atención este edificio, y lo mejor que puedo decir que uno de mis amigos trabajó un tiempo en su construcción. Me gustó mucho el artículo.
Yo flipo con Barcelona….